Muchos niños y niñas no disfrutan sus derechos y su bienestar se ve comprometido debido al impacto de la inequidad de género y de la discriminación. No obstante, la transversalización de género resalta el valor y la importancia de todas las personas; busca transformar las relaciones de género que están rotas. Las relaciones justas entre hombres y mujeres, niños y niñas, incrementan el capital social de la comunidad y general resiliencia, creando de esta manera un mundo más equitativo, en el que los niños y las niñas son más capaces de vivir la vida en su plenitud. Visión Mundial no puede contribuir totalmente a estos resultados del bienestar de la niñez, sin abordar de manera consciente las barreras de la injusticia de género y sin sacar provecho de las oportunidades que la transversalización de género trae para el logro de los resultados del bienestar de la niñez.

Petrona Pirir es una joven indígena de 14 años, que vive en San Raymundo, Guatemala. Ella se describe como una persona tímida. Sin embargo, luego de recibir el apoyo del programa de patrocinio de Visión Mundial en ese lugar, decidió aportar su talento para ser facilitadora voluntaria en un Centro Comunitario de Juego y Aprendizaje, en el que actualmente tiene a su cargo cerca de 35 niños y niñas, de 5 a 6 años de edad.
“Me gusta poder contagiarme de su alegría y entusiasmo, lo que me permite ir venciendo mi timidez”, indica Petrona
Ella recibe una beca de parte del Programa de Desarrollo de Área, “Nuevo Amanecer” y Visión Mundial, en San Raymundo, y nos dice que “yo quiero seguir estudiando, porque quiero ayudar a mi comunidad a ser cada vez mejor, y que más niños y niñas tengan la oportunidad de salir adelante. Por eso me gusta trabajar con los pequeños, porque así ellos pueden tener mejores aspiraciones y aprendan mejor”.


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