Muchos niños y niñas no disfrutan sus derechos y su bienestar se ve comprometido debido al impacto de la inequidad de género y de la discriminación. No obstante, la transversalización de género resalta el valor y la importancia de todas las personas; busca transformar las relaciones de género que están rotas. Las relaciones justas entre hombres y mujeres, niños y niñas, incrementan el capital social de la comunidad y general resiliencia, creando de esta manera un mundo más equitativo, en el que los niños y las niñas son más capaces de vivir la vida en su plenitud. Visión Mundial no puede contribuir totalmente a estos resultados del bienestar de la niñez, sin abordar de manera consciente las barreras de la injusticia de género y sin sacar provecho de las oportunidades que la transversalización de género trae para el logro de los resultados del bienestar de la niñez.

Enma Cecilia Nij estudia actualmente el segundo año de educación básica en el “k’amajay” (Instituto Público) de San Raymundo, Guatemala. “Me gusta estudiar, y quiero seguir así, para poder llegar a ser maestra”, dice Enma, quién a sus 14 años de edad, lucha por alcanzar sus metas y sueños.
Enma pertenece a la etnia maya kakchiquel, es facilitadora y líder de un Grupo de Oración de 40 niños y niñas de 6 a 10 años. “Comparto con ellos sobre la Palabra de Dios y de historias que pueden servir de ejemplo para que sean mejores”, nos dice. Asimismo, comparte con su mamá la preparación de las clases que da cada domingo. “Yo le doy todo mi apoyo, porque quiero que logre las metas que se propone”, dice la mamá de Enma, una mujer sencilla y trabajadora.
Enma es parte del programa de patrocinio del Programa de Desarrollo de Área, Asociación “Nuevo Amanecer” – ASODESNA – y Visión Mundial, desde hace seis años, y ahora ella sólo tiene un sueño: “Quiero ser maestra y poder estudiar medicina, porque quiero poder seguir ayudando a que mi comunidad cambie”.


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